Melissa Saucedo: “Legal Design: Derecho, creatividad y la transformación de mi carrera profesional”


Dicen que nuestras experiencias son parte integral de nuestras vidas, que nos forman, y que nos hacen más fuertes. Yo concuerdo con esto, y personalmente, veo la vida como un camino de aprendizajes, en el que la única manera de superarlo es viviendo. Soy Melissa Saucedo, y te invito a conocer un poco de mi historia, a través de mis experiencias.

A muy temprana edad, descubrí mi afinidad con el mundo de las ciencias sociales, la oratoria, y las relaciones interpersonales. También, recuerdo lo mucho que me gustaba participar en todas las actividades y concursos estudiantiles. Siempre fui una estudiante muy activa, y eso no ha cambiado.

Antes de finalizar el último año de escuela secundaria, nos practicaron una serie pruebas psicológicas que nos ayudarían a definir nuestra carrera universitaria. Los resultados de mis exámenes demostraron que la carrera de leyes era mi mejor opción, a pesar de que había contemplado la psiquiatría o la psicología, por mi gran afinidad e interés hacia los temas relacionados al comportamiento humano. Pero le hice caso a los resultados, y en el año dos mil inicié este gran capítulo de mi vida al que le llamo “la teoría”.

Los primeros años en la facultad de leyes, me permitieron ver más de cerca el funcionamiento de la sociedad actual, y encontrar una lógica a los retos y a las principales cuestiones del ser humano. Fueron mis primeros pasos hacia la adopción de una mentalidad analítica y creativa, aplicada a la resolución de problemas.

Estando en tercer año de la universidad, y con más conocimientos legales y no tan generales, decidí lanzarme al mundo laboral jurídico para explorar distintas ramas, y descifrar con cuál me sentía más cómoda. Demoré si acaso dos meses en darme cuenta de que los litigios, y los trámites administrativos definitivamente no eran las ramas para mí.

Seguí explorando, y en el año dos mil cinco pisé por primera vez el departamento legal de un banco multinacional. Citi para ser más específicos. “El mundo bancario me permitió conocer a los mejores mentores que la vida pudo ponerme por delante, y a los que hoy recuerdo con la misma admiración de aquel entonces”…

No lo niego, durante los primeros meses, me invadía el temor y la inseguridad de no poder llenar las expectativas de mis jefes, pues todo era muy complejo y distinto a lo que me habían enseñado en la universidad. Sin embargo, lo que estaba aprendiendo era tan fascinante e interesante, que a pesar de que me sacaba por completo de mi zona de confort, que poco a poco fui bloqueando el miedo, y dediqué todas mis energías a esforzarme el doble, a estudiar por mi cuenta, a preguntar, a practicar. Y así fue como aprendí a ejercer el derecho bancario.

Aquella oportunidad laboral, marcó una parte importante de mi personalidad. Desde entonces, perdí el temor hacia los retos. De hecho, disfruto esa sensación de adrenalina que produce iniciar nuevos proyectos, y emprender nuevos caminos. Y ni hablar de los cambios. No me imagino viviendo una vida monótona y sin movimiento. ¿Será por esto que tengo una gran preferencia hacia los deportes extremos?... ¡Se los dejo de tarea!

A un mes de haberme graduado de la facultad, con tan solo 23 años, me mudé a la ciudad de Buenos Aires, Argentina para estudiar la carrera de “Abogada especialista en Asesoría Jurídica para Empresas”, donde tuve la oportunidad de tomar clases con profesores que siempre había admirado, y de crear grandes lazos de amistades que aún conservo. Indudablemente, una experiencia inigualable, que siempre recordaré como los mejores años de mi vida, pues vivir y estudiar en un país extranjero, con una cultura distinta a la tuya te ayuda a desarrollar una gran independencia, y a la vez, te hace madurar.

Al pasar dos años, regresé a Panamá y volví a los bancos. De ahí en adelante desarrollé mi carrera como abogada, la cual me permitió experimentar la dirección de departamentos legales, ser parte de varias transacciones importantes para nuestro país, y crecer en el ámbito profesional.

Sin embargo, a mediados del año dos mil dieciocho, algo sucedió. Dejé de sentir curiosidad, motivación y percibía mis funciones laborales como un ciclo repetitivo. Pero más allá de una sensación de aburrimiento, y de sobrecarga laboral, lo que realmente me afectaba, era la impotencia de no poder innovar dentro de un sistema bancario tradicional a nivel país, lleno de re-procesos y burocracia.

Puedo confesarles que en aquel momento, desarrollé todos los síntomas relacionados al famoso “burn-out” que la mayoría de los abogados, en algún momento de nuestras carreras experimentamos.

Gracias a mi inclinación hacia la pintura acrílica y las clases de danza flamenca, lograba escapar por momentos de la sensación de monotonía que me generaba hacer lo mismo todos los días, sumado a la excesiva carga de trabajo que experimenté en los últimos años.

Cuando una situación es insostenible, llega ese momento específico que te genera un punto de quiebre, en el que no tienes otra alternativa y debes tomar una decisión. Comenzaron los diálogos internos, y me preguntaba una y otra vez ¿te ves en ese estado de insatisfacción profesional y personal el resto de tu vida? Y por más que la zona de confort trataba de hallarme, mi lado creativo gritaba mil veces más fuerte ¡Hazlo!

Fue así como hace dos años, decidí retomar las riendas de mi vida y comencé a formarme académicamente en otras disciplinas, para iniciar mi camino hacia la innovación legal. A esta etapa de mi vida le llamo “la reinvención”.

Mi primer emprendimiento legal estuvo enfocado en la docencia moderna. Con la ayuda de una mentora creativa, que me introdujo en el mundo del “Design Thinking”, diseñamos un curso de práctica profesional, tomando como punto de partida las necesidades y obstáculos que experimentan los abogados jóvenes cuando no tienen experiencia práctica en el ejercicio del derecho. Ese fue mi impulso para crear Beyond Law School®.

Diseñé una especie de simulacro bancario, en el que los participantes podían practicar y experimentar, el ejercicio real del derecho bancario y corporativo. La idea, era tomar el conocimiento experiencial y trasladarlo a un aula de clases que desafiara todas las técnicas de docencia tradicional, y así comprobar la hipótesis de Cody Blair, autor de la pirámide del aprendizaje, la cual muestra que después de veinticuatro horas, nuestro cerebro retiene en un 75% en lo que practicamos.

A su vez, decidí formarme en Educación y Nuevas Tecnologías, e implementé nuevas técnicas docentes en el ámbito jurídico tales como conocimiento basado en juegos, clases invertidas, y en vez de pruebas finales, un “scape room”. ¡Sí, fue toda una experiencia!

Ahora bien, hablemos sobre la reinvención. ¿Qué significa para un abogado reinventarse?

En mi opinión, tanto a nivel mental como profesional, reinventarse es un proceso. No ocurre de la noche a la mañana, y conlleva una renovación drástica de nuestros hábitos, creencias, gustos y estilo de vida. Cuando nos reinventamos, comenzamos a descubrir facetas de nuestra personalidad que no conocíamos, y que no teníamos presente.

Hay que tener en cuenta, que cuando atravesamos un proceso de reinvención, nos atacan dos enemigos muy temidos: la inseguridad y la incertidumbre. Bien manejados, nos empujan a despertar y a movernos de manera positiva para alcanzar nuestro objetivo, y por el contrario, si les permitimos entrar en nuestro sistema mental, acabarían con cualquier sueño.

Reinventarse, en muchas ocasiones significará ir contra la corriente, y es muy probable, que para defender tus ideas, tengas que alejarte de situaciones y entornos que te resultaban muy familiares, incluso, tendrás que enfrentarte a personas que pongan en tela de duda tus capacidades y tu visión. Y eso, es totalmente válido.

Por ello, debes estar convencido de que el camino que has tomado es el único camino posible, porque vivir haciendo lo mismo que los demás y con ideologías obsoletas, te asfixia de tal manera, que no encuentras otra forma de sobrevivir, que no sea reinventarte.

Lo bueno, es que en el camino te encontrarás con personas que piensan como tú, con ganas de descubrir lo nuevo, con esa curiosidad que nos impulsa a probar otros métodos, y a encontrar diversas formas de ejercer el derecho, siempre con la finalidad de hacer la diferencia y de dejar una huella.


Créeme que cuando te encuentras con esas personas, es como si los planetas se alinearan para formar pequeñas constelaciones cargadas de ideas y de ganas por cambiar el mundo. Es simplemente mágico. Si has tenido la dicha de encontrar en tu camino profesional personas que se alinean con sus ideales, ¡sabes de lo que estoy hablando!

Esa capacidad de renovación que tenemos todo los seres humanos, es muy posible en el mundo jurídico. Y es que, cuando vemos los resultados tangibles que han obtenido otros países logrando una sinergia entre la tecnología y el derecho, queda en evidencia la urgente necesidad que tenemos de una metamorfosis de mentalidades, cultura y creencias limitantes.

“Innovar va mucho más allá de implementar herramientas tecnológicas…”

En la industria jurídica, la innovación no se trata simplemente de “comprar tecnología”. Si bien la implementación de “legaltech” suena muy “trendy” en un despacho, el concepto de innovar va mucho más allá de un software. Se trata de optimizar procesos que te generen resultados, y que agreguen valor a tus clientes. Comienza con un cambio de mentalidad, y de aceptación a los cambios que ha sufrido la profesión, para encontrar otra forma de ejercerla, siempre apuntando a la creatividad y a la disrupción.

Desde que descubrí el mundo de la innovación legal, en especial el Legal Design, puedo decir con seguridad, que he encontrado un espacio en el que puedo unir mis pasiones: el derecho, el mundo creativo, la docencia, y las relaciones interpersonales. Lo que me permite plasmar este conjunto de actividades en los servicios legales que ofrece hoy día la firma que dirijo, Innovativ Law.

Esta metodología, me ha ayudado a descubrir que podemos ser abogados más empáticos y menos transaccionales, y que es posible brindar servicios legales en torno a las necesidades reales de las personas, es decir con un propósito.


Como bien lo dice Simon Sinek, uno de los autores y conferencistas que más admiro: “La gente no compra lo que haces, compra el porqué lo haces. Y lo que haces, simplemente demuestra lo que eres”.[i]

Algo que me ha ayudado en este proceso de reinvención, es la capacidad de aprender, desaprender y reaprender que adquirí hace algunos años. Concuerdo, en que no es fácil aceptar que las cosas nunca volverán a la normalidad que conocíamos hasta hace unos meses. Pero si nos dejamos llevar, soltamos un poco los prejuicios, y la idea de que los abogados debemos hacer o ser de determinada forma, lograríamos embarcarnos en la aventura de desaprender, para darle una oportunidad a nuestro cerebro de iniciar nuevas permutaciones de mentalidad, descubrir otras formas de aprendizaje y romper con patrones de comodidad intelectual.

Estamos en el mejor momento para reconocer que la docencia tradicional con la que muchos nos formamos, ya no satisface las necesidades de una sociedad digitalizada y por consiguiente, nos toca aprender nuevas habilidades.


El hecho de que como sociedad hayamos tenido que adaptarnos a entornos digitales en un tiempo récord, es una prueba de la gran capacidad que tiene el ser humano para reinventarse.


A continuación les comparto algunas reflexiones


que me acompañan a diario:

- Para que la innovación y la creatividad fluyan necesitas perder el miedo al fracaso.

- Se vale empezar desde cero.

- Permítele a tu mente pensar distinto.

- Atrévete a intentar cosas que más nadie ha hecho.

- Por más descabellada que suene una idea pregúntate ¿qué pasaría si lo intento?

Si algo puedo confirmarles hoy, es que desde que inicié este camino, no he parado de crear cosas, de estudiar y sobre todo de disfrutar lo que hago. Mi consejo final es que se atrevan, que no duden de sus capacidades, y que aprovechen el abanico de oportunidades que los nuevos tiempos traen para los abogados.

Me despido con una de mis frases favoritas: “La creatividad proviene de los rebeldes”[ii]. [F]

[i] Simon Sinek, Start with Why: How Great Leaders Inspire Everyone to Take Action. [ii] Edward Bono: El Pensamiento Creativo

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