Diseño legal y manejo de la ansiedad.

Entrevista con Karol Valencia (disponible también en Inglés)


Aunque no es un término reciente, “procrastinar”, es una de las primeras palabras que puedes asociar cuando hablamos de la gestión del tiempo. Esta puede ser entendida como el aplazamiento o el desplazamiento de actividades- e incluso la toma de decisiones- por otras que nos resultan más gratificantes e incluso requieren igual concentración o esfuerzo, pero que en esencia son irrelevantes para su cumplimiento. Cuando el deadline está muy cerca, pretendemos acabarla de un solo tiro, y si sale mal...bueno, la conclusión se puede deducir.


El uso del tiempo es una cuestión no menos relevante para alcanzar nuestras metas. Su gestión exitosa, permite cumplir las actividades propuestas y alcanzar ciertos propósitos; así como una gestión deficiente, bien puede traernos problemas personales en la medida que desvalorizamos nuestro trabajo llevándonos a la frustración.


Sin embargo, según un artículo del New York Times escrito por Charlotte Lieberman en 2019, procrastinar no está relacionado con la gestión del tiempo, sino más bien con estados de ánimo negativos. Es por esta razón, que los problemas como la ansiedad, depresión o cualquiera relacionado con nuestra autoestima, deben ser tratados de igual manera que cualquier afectación a la salud, ya que tienen íntima relación con el desempeño de actividades diarias.


Conversamos con Karol Valencia, como parte del podcast “El camino al diseño legal: De Padawan a Jedi con Karol Valencia”. En este espacio adicional, hablamos de la utilidad del diseño para afrontar problemas emocionales y las formas en que este le ha ayudado más allá de la esfera profesional.


TSL (The Smart Lawyers): Partamos de una común caracterización del trabajo en oficina. Se manejan actividades, prioridades y plazos de entrega. En algunas ocasiones, el trabajo puede desbordarse en una lista interminable de “urgentes”, o bien un único proyecto lo suficientemente desafiante puede ocupar toda la agenda. Aun para un abogado con cierta experiencia en el sector, ¿Todas las actividades pueden ser fácilmente desarrolladas?, ¿Cómo se pueden manejar los deadline?, ¿Crees que existan problemas emocionales asociados a la falta de entrega a tiempo?


KV (Karol): Creo que muy pocos abogados van a aceptar que sufren del síndrome del impostor. Todo parte de ahí. El síndrome del impostor es aquella sensación de que no podemos hacer las cosas para las que somos realmente buenos. Por ejemplo, si me piden que haga algo para lo que soy buena, procrastino por mucho tiempo, y cuando reviso mi borrador, lo desecho todo. En ese momento, ya es medianoche, y no he realizado nada. En conclusión, no poder hacer aquello para lo que estás perfectamente capacitada, y eso te gana y te absorbe.


Todo esto te causa ansiedad, porque sabes que ya llega el deadline, y esta se exterioriza de diferentes maneras: entras a una crisis casi de pánico o de repente te empieza a dar picazón; a doler la cabeza o el estómago; o comer o no comer, como me pasa a mí.


Además de que no sé decir que no y siempre trato de que las personas a mi alrededor se sientan cómodas, incluso dentro de mi propia comunidad, y eso está muy mal porque debe estar bien uno para proveer un buen ambiente para los demás. Ese el correcto orden de las cosas, estar bien tú.


TSL: Diseño y manejo de la ansiedad: ¿Cómo están relacionados entre sí?, ¿Cómo llegaste a esa conclusión?


KV: Con el diseño te das cuenta de que eres perfeccionista, porque el perfeccionismo es el mejor amigo de la ansiedad, son la pareja perfecta. Esa combinación no es sostenible en el tiempo, quizá temporalmente pero no en el tiempo.


El diseño me enseñó a que no soy tan fuerte como pensaba, de hecho antes de la pandemia yo había dejado la terapia, porque en New York es muy caro, por 6 o 7 meses. Luego todo se intensificó con el teletrabajo- ya no había co-working con una cerveza en la tarde o al mediodía en un ambiente lindo, ahora estaba en mi habitación con escritorio en mi piso compartido-, porque cuando compartes debes adaptarte. Obviamente todo eso en vez de facilitar la ansiedad, pues, la aumentaba y ahí me dije: “Necesito ayuda, por favor. Voy a parar”.


Busqué a mi psicóloga que en ese momento no podía, entonces contacté con otra y retomé la terapia, pero se puso más fuerte y estuve a punto de recibir medicación-cosa que ya me pasó en otra época pero la dejé porque estaba bien. La psicóloga me dijo que estaba muy desbalanceada y esto es más por componentes químicos. Al final, ningún doctor me creía que tenía algo, y por eso no llegué a tomar medicación y orábamos mucho para que se auto regule, y así fue. Seguimos con la terapia, pero no descartamos que en algún momento se llegue a dar. Usamos la medicina para sanar, ese es el propósito, y tenemos que normalizarlo.


TSL: Si el diseño pudo ser el camino para identificar tus problemas emocionales, ¿puede ser la solución?, ¿Cómo lograste un equilibrio emocional?, ¿existe una solución idéntica para todos los casos?


KV: Retomé la terapia y hoy ya me siento mejor, ya me siento más estable, mucho más cómoda y como mencionaste también el ejercicio ayuda mucho, no hay día en que no haga ejercicio. Por ejemplo, hoy no hice ejercicio y me siento algo incómoda, pero sé que lo haré el resto de días hasta el domingo, que es mi día de descanso de la comida, pero no del ejercicio que me gusta mucho. Tú tienes que encontrar los recursos que te gusten, puede ser dibujar, cantar, leer, bailar; a mí me encanta bailar.


He descubierto que me relaja mucho diseñar. No en Figma, ni en Adobe, porque esos los uso cuando debo entregar algo al cliente. Me encanta diseñar en Canva, soy feliz y me relaja, incluso hacer slides, sin que tenga que dar una charla o algo. Me relaja ir jugando con los colores y nunca pensé llegar a ese punto de hacer algo que me haga relajar.


Como nos contaba Karol, no solo debemos ser capaces de reconocer y aceptar el problema, sino también trabajar en ello, a nuestro modo (complementariamente con la ayuda de un profesional de la salud, si fuese el caso). Esto es parte del autoconocimiento. Encontrar la felicidad en nuestras actividades diarias puede ser un reto, aún más cuando no estás cómodo con tu empleo; incluso si lo estás, no es un tema correlativo.


“El diseño no solo sirve para transformar el sector legal, también sirve para transformar nuestra vida. Podemos rediseñar nuestra vida. Pinta o borra, pero diseña.”

Aquí es donde el diseño sale de la mera esfera profesional y académica para tener un impacto real en la vida. Aprende, descubre y recibe los errores como nuevos desafíos; esa es una de las varias claves detrás de las historias de éxito. Si seguimos la historia de Karol, también se puede utilizar el diseño para mejorar nuestra vida, pero el cómo y el qué, son preguntas que deberás responder por ti mismo; no existe una única solución, una “plantilla”, ¡tú eres el que debe diseñar tu vida!.


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